Jonathan Bacigalupo sufrió un violento atraco a mano armada en la puerta de su casa en el barrio 34 Viviendas. Los delincuentes se llevaron la recaudación, documentos y vales comerciales que representan seis meses de intenso trabajo. La sospecha de una "entrega" y el trauma de una familia en shock.
El regreso a casa después de una jornada habitual de trabajo se transformó en una pesadilla para Jonathan Bacigalupo, un conocido verdulero de Gualeguaychú. El pasado viernes, minutos antes de las 20:40, fue emboscado por dos delincuentes en moto que, a punta de revólver, le sustrajeron una mochila verde con una suma millonaria entre efectivo y documentación comercial indispensable para su actividad. Lo más grave: todo ocurrió ante la mirada de su esposa y su hijo de 9 años.
Una emboscada planificada en la puerta de casa
El hecho ocurrió en el barrio 34 Viviendas (donde estaba la Carral), una zona que, según relata la víctima, se había caracterizado por su tranquilidad durante los últimos diez años. Jonathan regresaba de su local en su camioneta Toyota blanca y, tras hacer una parada rápida en un kiosco para comprar galletitas para su hijo, notó la presencia de una motocicleta sospechosa.
"Cuando bajé en el kiosco vi esa moto. Me llamó la atención cómo me miraron. Después me distraje con el teléfono y no miré más el espejo. Cuando estaba bajando de la camioneta en mi casa, los vi encima. Pensé que me iban a pegar una piña o a sacar un cuchillo; nunca me esperé un revólver", relató Jonathan.
Los asaltantes actuaron con rapidez y agresividad. Al grito de "dame la mochila", apuntaron directamente al comerciante. Ante el peligro inminente y los gritos desesperados de su familia, Jonathan entregó sus pertenencias de inmediato. En el lugar del hecho, la policía científica halló posteriormente dos balas calibre .38 tiradas en el piso, lo que confirma la extrema peligrosidad del armamento que portaban los delincuentes.
La principal sospecha: información filtrada
Por la modalidad del robo, tanto la víctima como los investigadores sospechan que existió una inteligencia previa o una "entrega" de información desde el entorno comercial. Los ladrones sabían con precisión que Jonathan transportaba la mochila y el tipo de valores que manejaba al cierre del día.
Más que dinero: medio año de trabajo perdido
Si bien la suma de dinero en efectivo era importante —destinada en gran parte al pago de proveedores—, la mayor pérdida para Jonathan radica en la documentación y los vales de empaque.
En el rubro frutihortícola, los cajones vacíos tienen un valor de mercado que oscila entre los $5.000 y $7.000 cada uno. El comerciante acumulaba los recibos de entrega de estos insumos para canjearlos por mercadería a fin de año.
"Se llevaron medio año de trabajo mío ahí adentro. Son valecitos que están a mi nombre, no le sirven absolutamente a nadie más que a mí. Es lo que más me duele y lo que más necesito recuperar", lamentó el comerciante.
El verdadero daño: el trauma familiar
Más allá del perjuicio económico, el impacto psicológico ha desestructurado por completo la vida de la familia. El hijo de Jonathan, de apenas 9 años, y su esposa presenciaron toda la secuencia detrás de la reja de la vivienda sin poder intervenir.
Solidaridad y pedido de colaboración
La denuncia fue radicada en la Comisaría Cuarta de la ciudad, aunque hasta el momento no se han reportado datos oficiales ni detenidos. Se están revisando las cámaras de seguridad de los vecinos de la calle Roffo y zonas aledañas para identificar la ruta de escape de la moto (una 110 cc convencional).
Jonathan apela a la solidaridad de la comunidad de Gualeguaychú. Solicita que, ante el hallazgo de una mochila verde con documentación a su nombre o los mencionados vales comerciales, se comuniquen de inmediato con las autoridades policiales o se acerquen a su frutería ubicada en la esqina de Del Valle Alberdi. "Cualquier información me sirve, si tienen miedo pueden mandarla con un cadete. Solo quiero recuperar mis papeles para poder seguir trabajando", concluyó.
