La RevolucioÌn cambioÌ la vida de Belgrano convirtieÌndolo en un “ciudadano en armas” con altas responsabilidades poliÌticas y militares. Si bien habiÌa participado en las milicias urbanas, despueÌs de 1810 su periplo fue el propio de un jefe poliÌtico y militar.
En esa condicioÌn, actuoÌ al frente de las tropas que marcharon hacia AsuncioÌn para intentar, sin eÌxito, incorporarla a la RevolucioÌn. Su maÌxima responsabilidad le seriÌa conferida en 1812 cuando fue nombrado jefe militar del EjeÌrcito Norte para combatir a los realistas. Fue entonces cuando Gregoria Pérez de Denis ofreció, a través de una carta, la Estancia de Santa Elena para auxiliar a las tropas.
En nota al Segundo Triunvirato, con fecha del 27 de febrero de 1812, Belgrano comunica que «siendo preciso enarbolar bandera, y no tenieÌndola, la mandeÌ a hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional». En 1816 es aprobada en Tucumán. La Ley 23.208 establece que hay una sola bandera para todos los argentinos y las argentinas: el actual diseño de dos franjas celestes en los extremos y una blanca en el centro, con el sol amarillo oro en su centro.
