Elegir el nombre de un hijo es, probablemente, uno de los momentos más cargados de expectativas e historia familiar, pero también uno de los más decisivos para cualquier pareja. En este 2026, con tantas tendencias dando vueltas en las redes sociales, muchos padres quieren diferenciarse con nombres originales. Sin embargo, hay que tener cuidado: en Argentina no vale todo.
El Registro Civil, siguiendo los lineamientos del Ministerio de Justicia, tiene límites muy claros que buscan, ante todo, resguardar la dignidad, la identidad y el bienestar de los chicos desde que nacen.
Una de las reglas de oro que se mantiene firme es que no se pueden inscribir más de tres nombres de pila. Si sos de los que sueñan con ponerle cinco nombres para homenajear a tíos y abuelos, es importante que sepas que la normativa busca evitar complicaciones administrativas y confusiones en los documentos oficiales a futuro.
Los “no negociables” en Argentina a la hora de registrar a tu hijo
Hay una regla fundamental para la organización del núcleo familiar: está prohibido que dos hermanos vivos lleven exactamente el mismo nombre. Es una medida básica para evitar líos legales y que nadie se confunda de identidad dentro de la misma casa.
Acá es donde la ley se pone más firme para proteger al menor de posibles burlas o situaciones de bullying. El nombre tiene que ser respetuoso y compatible con la dignidad humana. Por eso, están prohibidos los nombres extravagantes, ridículos o peyorativos. Un ejemplo histórico que siempre se cita es el de “Anivdelarev” (una mezcla rara por el Aniversario de la Revolución), que fue rebotado por ser totalmente impropio.
Tampoco hay lugar para la apología del horror. Nombres asociados a personajes históricos controvertidos vinculados a genocidios o hechos delictivos, como Hitler o Osama, están terminantemente prohibidos. La idea es que el chico no arranque su vida con una carga simbólica negativa que lo exponga al repudio social.
Pero no todo es prohibición. Si buscás algo distinto y con significado, la ley argentina es abierta con los nombres de origen indígena o aborigen. Esto se hace para promover la diversidad cultural y el reconocimiento de nuestros pueblos originarios, siempre que no vulneren el respeto básico. También se aceptan nombres extranjeros y modernos. Eso sí, fijate que el nombre tenga armonía con el apellido para que no sea un problema en la vida cotidiana del niño.
