Del primer disparo al podio: la arquera que convirtió la curiosidad en pasión

GUALEGUAYCHÚ. Lo que comenzó como una simple curiosidad terminó convirtiéndose en una pasión capaz de llevarla a un podio. La historia de esta joven arquera demuestra que los grandes desafÍ­os suelen empezar con una pregunta, una oportunidad y la decisión de animarse.

Desde pequeña, el tiro con arco despertaba su interés. Sin embargo, desconocÍ­a que la disciplina se practicaba cerca de su ciudad. Todo cambió cuando participó de una demostración realizada en Gualeguaychú, donde los asistentes podÍ­an probar la actividad.

“Desde chiquita siempre me llamó la atención, pero no sabÍ­a que habÍ­a un club de arquerÍ­a cerca. Un dÍ­a hubo una demostración en Gualeguaychú en la que se podÍ­a participar y eso me entusiasmó muchÍ­simo”, recordó.

Aquella experiencia fue suficiente para encender una chispa que ya no se apagarÍ­a. Después de averiguar dónde podÍ­a practicar, comenzó a entrenar junto a su mejor amigo.

“Era una especie de sueño pendiente. No me costó mucho dar al centro a poca distancia y fue muy divertido”, contó sobre sus primeros disparos.

Un deporte donde los detalles lo son todo

Con el paso del tiempo descubrió que detrás de cada flecha existe una combinación de técnica, disciplina y concentración.

Los entrenamientos comienzan con la preparación del equipo y una entrada en calor para evitar lesiones. Luego llegan las sesiones destinadas a perfeccionar la técnica, un aspecto que considera único para cada arquero.

En la modalidad Recurvo, la precisión se vuelve aún más exigente a medida que aumenta la distancia.

“Lo más difÍ­cil es encontrar el punto exacto en la técnica y repetirlo siempre igual. A veces un pequeño movimiento de un dedo puede cambiar completamente el tiro”, explicó.

El respaldo de quienes acompañan el camino

En su crecimiento deportivo destaca el papel de quienes la ayudaron desde el primer dÍ­a.

DarÍ­o, su entrenador, fue una pieza clave para sostener la motivación en los momentos difÍ­ciles. También reconoce la influencia de Tomás, quien la acompaña en aspectos técnicos y en el asesoramiento del equipamiento.

“Tanto ellos como mi amigo me impulsan a seguir mejorando”, aseguró.

Mucho más que una medalla

El reciente podio llegó después de meses de trabajo y dedicación. Aunque admite ser muy autoexigente, considera que el esfuerzo tuvo recompensa.

Las competencias representan un importante desafÍ­o fÍ­sico y mental. Cada jornada incluye dos rondas de 36 flechas y luego las eliminatorias, donde la presión aumenta considerablemente.

“A esa altura el cuerpo está cansado y mentalmente sentÍ­s la presión que uno mismo se impone”, relató.

Para enfrentar esos momentos, intenta concentrarse en la técnica y dejar de lado todo lo demás.

“Cuando tiro una flecha no pienso en nada más. Relajo la mente para relajar el cuerpo”, explicó.

Mirar siempre hacia adelante

Más allá de los resultados, la arquerÍ­a le enseñó lecciones que trascienden el deporte.

Aprendió que no siempre se obtienen los resultados esperados, que la constancia es indispensable y que los pequeños detalles pueden marcar grandes diferencias. También descubrió el valor del compañerismo dentro de una disciplina individual.

Ahora, su próximo objetivo está claro: alcanzar la distancia de 70 metros y continuar fortaleciendo su aspecto mental dentro de la competencia.

Mientras sigue apuntando a nuevas metas, conserva intacta la misma convicción que la llevó a tomar el arco por primera vez.

“Si hay ganas, lo podemos hacer. Yo tuve ganas, tuve la oportunidad de practicar este deporte hermoso y hoy lo puedo hacer”.

Una frase sencilla que resume una historia donde la curiosidad se transformó en pasión, y la pasión terminó llevándola al podio. 🎯🏹



Autor:FRANCO LIZARZUAY

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