El grandote de Brooklyn protagonizó el viral del fin de semana: en pleno cambio de golpes con el nigeriano Kingsley Ibeh, se le salió un postizo que se había puesto en la cabeza para no lucir calvo. Llegó al rincón, se lo sacó del todo y lo lanzó a la tribuna, ovacionado. Ganó la pelea y le echó la culpa "a un maldito shampoo que encontré en casa de mi madre". Leer más
